PENSAMIENTO,SENTIMIENTO Y ¡ACCIÓN!

UNA BUENA FORMA DE EMPEZAR A CONOCERNOS A NOSOTROS MISMOS ES CONOCER CÓMO FUNCIONAN NUESTRAS CREENCIAS A NIVEL SUBCONSCIENTE. SABER CÓMO FUNCIONA NUESTRA MENTE, Y DE DÓNDE VIENE CADA UNO DE LAS ACCIONES QUE LLEVAMOS A CABO CADA DÍA.

Si nos paramos a pensar en ello, nos resultará muy fácil ir identificando nuestras creencias inconscientes, y de esta manera ir conociéndonos a nosotros mismos cada vez mejor. Una vez las hemos identificado (es decir, las hemos hecho conscientes), podemos evaluar si éstas nos están potenciando o limitando, y elegir quedarnos con aquellas que nos fomenten estados expansivos y nos acerquen a nuestros objetivos vitales.

Lo primero que debemos saber es que nuestra mente está continuamente llevando a cabo un diálogo interno…sí, sí, continuamente….no para. Este diálogo interno conlleva muchísimas interpretaciones de los estímulos externos que recibimos. La mayoría de estas interpretaciones son subjetivas, es decir, no se basan en datos objetivos, sino en nuestra propia adaptación de lo que vemos según nuestro sistema de creencias quiere verlo.

Por tanto, ante un estímulo externo lo primero que hacemos es pensar algo inconscientemente. Este pensamiento hace que sintamos algo. Sentimos una emoción o varias asociadas a este pensamiento previo. Y, por último, actuamos en consonancia a cómo nos hemos sentido.

Si queremos sacar una larga lista de las creencias inconscientes, no tenemos más que anotar en una tabla unos cuantos parámetros en cada situación del día que nos llame especialmente la atención (ya sea porque no nos hemos sentido bien en ese momento, o porque está relacionada con algún área de nuestra vida que nos gustaría mejorar).

El primer parámetro que rellanaríamos sería una breve descripción de la situación. En este apartado trataremos de que la descripción esté basada en hechos objetivos, sin interpretaciones de lo acontecido. En segundo lugar, escribiremos las frases que han tenido lugar en nuestro diálogo interno en ese momento. A continuación escribiremos cómo nos hemos sentido, las emociones que hemos experimentado como consecuencia de ese diálogo interno. Y por último escribiremos cómo hemos actuado en dicha situación.

Aquellos pensamientos que hemos tenido derivados de nuestro diálogo interno, al escribirlos los estamos haciendo conscientes, por lo que si los volvemos a leer y los miramos con un poco de perspectiva, pueden sernos de gran utilidad para ser conocedores de las creencias inconscientes que albergamos en nuestro interior sobre aquellos temas relacionados con las áreas de nuestra vida que queremos mejorar.

Photo by Morgan Sessions

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